Pérdida auditiva en jóvenes: causas y prevención

Una de las causas más comunes de la sordera prematura es el abuso de la capacidad que tienen los dispositivos de audio actuales para reproducir música y contenidos multimedia a todo volumen. Plataformas de música en streaming, servicios de Video On Demand, stories de redes sociales y el acceso a las principales plataformas en Internet de contenidos de vídeo han propiciado el uso constante de auriculares, lo que está teniendo repercusiones negativas en la salud auditiva de las nuevas generaciones.

Control y educación, claves para preservar una buena salud auditiva

La generalización de los móviles y tabletas para educar a los más pequeños está acelerando la inclusión de los niños en el mundo digital, algo que, si bien puede ser beneficioso, debe hacerse con control constante y supervisión adulta durante buena parte de la infancia.

Y es que, si decidimos poner a disposición del pequeño este tipo de dispositivos, deben conocer el alcance que pueden tener sus acciones y establecer límites de actuación para evitar sustos mayores. Por desgracia, es cada vez más común que salten a los medios de comunicación noticias acerca de imprudencias o negligencias a manos de estos pequeños en cuyas manos se ha dejado un dispositivo inteligente sin supervisión ni limitación, con consecuencias económicas y hasta penales nefastas.

Según los expertos, todo pasa por la educación y la necesidad de establecer límites a su actividad frente a la pantalla. En este sentido, es fundamental que los pequeños conozcan la vida real para poder gozar de un correcto desarrollo emocional e intelectual. El cerebro puede reaccionar ante estímulos del entorno, pero no es capaz de absorber la información de lo que ocurre en segundo plano, por lo que es fundamental que el uso de teléfonos móviles, tabletas y relojes inteligentes quede acotado en el tiempo durante la infancia.

Resulta imprescindible adquirir unos dispositivos que sean capaces de regular por sí mismos el nivel de decibelios que producen para evitar lesiones de distinta envergadura, sobre todo en niños. Aunque las principales marcas de audífonos han colaborado con algunos de los más famosos fabricantes de smartphones para desarrollar funciones inteligentes que reduzcan la exposición a fuentes de sonido perjudiciales, no todos los dispositivos inteligentes cuentan en la actualidad con opciones de autorregulación para reducir por sí mismos el volumen. La solución parece pasar, al menos durante los próximos años, por el desarrollo de tecnologías similares para garantizar el mantenimiento óptimo del aparato auditivo en usuarios de cualquier franja de edad.

Causas de la sordera prematura entre los jóvenes

A pesar de que son los más jóvenes los que presentan acentuados problemas de audición por el uso incorrecto y desmesurado de auriculares y dispositivos similares, no es un problema exclusivo ni de las nuevas generaciones ni de los usuarios de reproductores de música. Existen otras causas de la pronta pérdida auditiva en los más jóvenes, y los expertos señalan a la contaminación acústica como otro de los grandes culpables de que esto suceda.

Sin embargo, y a pesar de los compromisos adquiridos por los gobiernos de las naciones más pobladas del mundo, el problema de la contaminación acústica no se ha abordado como requiere, sobre todo en un momento en el que la emergencia climática es un serio problema y no se han adoptado medidas para reducir la contaminación ambiental, la auténtica prioridad en estos momentos.

Los expertos en desarrollo infantil señalan que los niños que viven en ciudades superpobladas tienen un 40% más de posibilidades de sufrir una prematura pérdida de audición durante su juventud, y precisamente por eso se antoja fundamental preservar la calidad auditiva en las grandes ciudades. La solución pasa por legislar en contra de todo dispositivo que emita una cantidad de decibelios superior a la permitida: reproductores de música ambulantes, motores, locales de ocio nocturno y demás son los principales focos de contaminación acústica en las ciudades.

Cómo prevenir la pérdida de audición y qué hacer si se detectan deficiencias en el oído

Los especialistas en audición insisten en que la mejor manera de preservar el buen estado del aparato auditivo es no exponerse a sonidos que superen los 65 decibelios. Una exposición ocasional pero mantenida en el tiempo a sonidos que alcancen los 85 decibelios pueden llegar a dañar con el tiempo los tejidos del oído y, por consiguiente, reducir sensiblemente la capacidad auditiva, pero si tenemos en cuenta que los dispositivos de audio personales pueden llegar a alcanzar casi los 140 decibelios, el riesgo para la integridad del sistema auditivo aumenta considerablemente.

A la hora de establecer límites en el uso de estos dispositivos, los principales fabricantes han lanzado actualizaciones de software para incorporar prototipos de funciones de reducción de decibelios en caso de detectar una exposición desmesurada con el fin de preservar el buen estado del sistema auditivo.

Organismos como la OMS han expresado su deseo de convertir sus recomendaciones en materia de salud auditiva en leyes que regulen la capacidad de estos dispositivos para no dañar la salud de los aficionados a la música, promoviendo el establecimiento de límites por parte de los fabricantes que impidan sobrepasar un determinado número de decibelios en sus nuevos modelos de auriculares y cascos.

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